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¿Un gobierno para el cambio que será lento pero seguro?

Las preguntas: ¿Qué estamos haciendo? ¿Donde empezamos? ¿Cuáles serán las prioridades? Retos que se verán en el corto plazo

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Claro que hoy, después del gobierno de Duque, Colombia está lista para volver a hacerlo, económica, social, institucional, política e idiosincráticamente, porque con el enfoque correcto que utilizó este gobierno en la política neoliberal, prácticamente todo quedó destruido y la crisis que en la vida social y humana trae situaciones y problemas serios, pero no se puede solucionar todo a la vez.

“El que mucho cubre, no aprieta”, dice un viejo adagio y ese es el riesgo que se está tomando en la situación actual, cuando asuma un nuevo gobierno, pero no cualquier gobierno de régimen tradicional que conserve el marco de la misma oligarquía de siempre, sino uno en manos de otro presidente que basó su propuesta electoral precisamente en cambiar esa realidad, esa la masa de la población Rechaza; por eso lo eligieron.

Debido a esto, miles de cambios propuestos están llegando de todos lados. como si Petro fuera omnipotentee porque después de dos siglos de la misma oligarquía y treinta años del modelo neoliberal que lo ha destruido casi todo, casi todo va a cambiar. Pero no se puede cambiar todo de un solo golpe. Restaurar a Colombia con sus instituciones y su comunidad requiere un proceso gradual que tomará varios años.

Las preguntas entonces son qué hacemos y por dónde empezamos, porque hay prioridades y también la secuencia lógica de los procesos. Por supuesto, uno tiene que comenzar con las políticas macroeconómicas, pero estas están sujetas a las reglas globales del capitalismo financiero internacional.

Lo único que se puede tocar por ahora es la política fiscal, donde se necesita una reforma tributaria para que los ricos, que siempre han estado exentos de impuestos, paguen impuestos. El tipo de cambio y la política monetaria deberían permanecer como están por el momentoeste último fracasó por completo, como muestra la cifra de inflación publicada por el danés.

En las políticas sectoriales, principalmente sociales, sí, son urgentes y ahí es donde debe estar el foco principal del cambio. Desmantelar el carácter neoliberal para reintroducir las políticas propias del capitalismo clásico, similares a como existían antes de 1980, no pueden ser las mismas.

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Se da prioridad a las áreas sociales de salud, educación, vivienda, recreación y deporte, familia, en las que se debe ajustar totalmente la compensación familiar, y cambios en la política de niñez y juventud; y la seguridad social, incluidos los grupos vulnerables y también la vejez.

Pero para el resto, cuatro años no son suficientes. Entre las políticas económicas sectoriales, la más apremiante es el sector agrícola, que necesita estar conectado con el campo desde la base, comenzando por la propiedad de la tierra. Pero no se logra más; y también urgente, la política para el sector industrial con miras a restaurar el aparato productivo del que ha abusado el uribismo.

Por supuesto, todavía hay cuestiones urgentes, importantes y transversales que también requieren acción desde el principio y que es poco probable que tarden cuatro años en producir resultados, como la paz, el régimen político, la corrupción, la gestión de los bienes públicos cuya privatización neoliberal ha sido desastrosa por la corrupción galopante y el impacto en el costo de la canasta familiar.

Del mismo modo, un tema trascendental como administración pública y servicio público, lo que requiere un enfoque gerencial y el fortalecimiento de la democracia participativapara lo cual se debe implementar la descentralización política, combinada con una adecuada política de ordenamiento territorial que corrija la anarquía que hoy existe.

Pero deja de contar. Ni el tiempo, ni los recursos, ni la capacidad institucional, ni la voluntad política son suficientes para todo lo que hoy se pide, como si este gobierno tuviera poder para resolverlo todo. La catástrofe neoliberal provocada en los 30 años de su existencia no se puede corregir en menos de 15 años para notar el mínimo cambio esperado.

Por lo tanto, es necesario implementar un proyecto político sostenible de largo plazo que asegure al menos cuatro presidentes del mismo lado fuera de la oligarquía tradicional y el modelo neoliberal, y diseñar estrategias que tengan un punto de partida mínimo y permitan cambios progresivos.

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