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No es fútbol, ​​solo negocios.

Rosario Central es un club con una historia muy importanteno solo en el deporte (sin duda lo más importante para las masas de la sociedad y la afición), sino también en lo social, institucional y por qué no en lo político.

No hace falta destacar los éxitos deportivos nacionales e internacionales, todos lo conocen.

Institucionalmente, la participación de los trabajadores es la seña de identidad de nuestra institución, baste recordar cómo se construyó la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria, verdadero ejemplo de ahorro popular y participación democrática.

Sobre esta base de participación social, Rosario Central es un gigante, donde cada CD aportó nuevos bienes para desarrollar la más amplia gama de actividades deportivas no profesionales, Cruce Alberdi, Riberas del Paraná, Refinería, Britannica y Arroyo Seco. Casi ninguna otra organización deportiva sin fines de lucro tiene tales activos.. Sin necesidad de “grupos empresariales” o “inversionistas”, solo con el aporte de sus empleados y la venta de los jugadores formados en los niveles inferiores.

El CD actual tuvo el mayor presupuesto histórico producto de las ventas de Lo Celso, Cervi, Montoya, etc. Despilfarró 40 millones de dólares y no aportó nada a la fortuna del club. No solo eso, hundió al orgullo canaense inferior durante décadas en la peor de sus crisis cuando lanzó una extraña “alto rendimiento” “La Masia” y otra serie de estupideces como esta que les hizo a todos los históricos que hicieron la cantera de los clubes han dominado con éxito.

Esta es la seña de identidad de nuestro club.

A cuatro meses de que finalice su mandato, esta comisión criminal pretende privatizar nuestra institución de manera astuta y encubierta. Borra 120 de historia y construcción social de un plumazo. Poniendo no solo el fútbol profesional, sino también nuestro legado, en manos del conocido sector privado.

No se trata del aguador que oficiará de técnico. En este drama eso sería un asunto menor..

Los verdaderos jefes son Bragarnik y Angelici. Los que pretenden construir un modelo de negocio privado basado en denuncias futbolísticas. La garantía de ello es el patrimonio de Rosario Central.

Los líderes actuales ya son los pesos pesados, pero están listos para seguir haciendo el mayor daño posible.

He leído y escuchado varias voces y grupos expresando sus diferencias.

Es tiempo de unidad, no de frente electoral. Unidad para construir un muro que evite que nuestro club sea destruido. Habrá tiempo de campaña.

Construyamos entre todos un gran encuentro el lunes 20 que ponga fin a este período oscuro de Rosario Central. Todos al cruce de Alberdi a las 16:00 horas.

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