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Las criptomonedas continúan cayendo y las principales plataformas cuentan con corralitos

Bitcoin cayó casi un 20% en solo dos días.

Las criptomonedas siguen colapsando. Algunos de los más populares, como Bitcoin o Ethereum, registraron recientemente sus precios más bajos en dos años. Ese descenso se ha intensificado en las últimas semanas, aunque el viernes dio un salto cualitativo, según los expertos, ya que los datos de inflación de mayo en Estados Unidos marcaron un nuevo récord en 40 años (8,6%) y las alarmas en el Tresor desencadenaron una subida de tipos por parte del Reserva Federal que reforzaría una tendencia recesiva. Esto dio lugar a una corrida de toros cantada, lo que llevó a los inversores a retirar sus fortunas apresuradamente el lunes. Ante esto, varias criptoplataformas montaron un parque infantil que no hizo más que agravar la debacle. Bitcoin se devaluó casi un 20% en solo 48 horas.

Algunas de las plataformas más populares como Binance han establecido que los retiros se detengan inmediatamente durante varias horas. También lo es Celsius Network de Estados Unidos, que tiene su propio token, el CEL, un activo que se desplomó un 50% tras el anuncio. El criptoindicador Fear & Greed marca una situación de pánico financiero “extremo” en este momento, categoría que se aplica al mercado de criptomonedas para describir también ayer, la semana pasada… y hasta el mes pasado. Esto ocurre en medio del colapso de Wall Street, cuyos indicadores de miedo y codicia también muestran un pánico financiero generalizado.

Esta volatilidad de las criptomonedas revela plenamente la naturaleza de estos activos especulativos, lejos de ser una “garantía” como los que se definen como “liberales” por estar fuera de las regulaciones y no apegados a la política monetaria central para estar atados a los bancos. Estos choques son una prueba de la realidad que expresa la inseparabilidad de las criptomonedas después de la crisis capitalista global: después de todo, la proliferación de estos nichos especulativos refleja la huelga de inversión de los capitalistas porque no pueden encontrar ramas suficientemente rentables.

Por eso, como “monedas” no reguladas para todas sus operaciones, suelen convertirse en grandes (y multimillonarias) estafas, como fue el caso de Zoe Cash o CoinX, la criptoplataforma impulsada por Javier Milei. Pero incluso este tipo de restricción está obligando a retirar depósitos ante la caída del precio, lo que también resulta en una pérdida. Y en todos los casos, el chiflado lo pagan los pequeños ahorradores que, a pesar de estas promesas de rentabilidad, buscaban invertir unos ahorros familiares, una “bolsa” que alguna vez sobró, mediante el pago de un aguinaldo.

En vista del colapso, los grandes inversores esperaban en su mayoría retirar fondos; que estos miles de pequeños ahorradores no pudieron. Pero varios de los principales magnates de las criptomonedas del mundo, como Brian Armstrong de Coinbase, decidieron recuperar las pérdidas anunciando una ola de despidos en sus plataformas de intercambio. Esto ya ha sido demostrado en las últimas semanas, llegando a concluir que la variable de ajuste ante la catástrofe, como fiel reflejo de la dinámica de la crisis capitalista, es siempre la misma clase social.

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