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el gran problema del futbol ya que no hay visitantes

Una cita si. Una fecha No. Un fin de semana puedes ir al campo. No el otro. Durante muchos años, esta cultura de “te seguimos donde quieras” se ha frenado.

Sin embargo, una frase popular diría “hizo la ley, hizo la estafa” y aparentemente algunos fanáticos han encontrado una “solución” a esta prohibición. ¿Por que es? Bueno, el asunto es bastante simple: vas al campo del equipo local, vas a la taquilla y compras un boleto local. Este, Son los famosos “invasores”.

Si bien es cierto que hay fanáticos que solo miran el partido y se van a casa ilesos, las cosas no siempre salen bien. Más de una vez estos “invasores” fueron vistos y la afición del equipo local no se lo tomó bien. Eventos que causaron una interrupción severa. Asi que por su puesto la violencia continúa.

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Cómo sucedió que se prohibió la presencia de fans invitados

Hace 15 años, Julio Grondona anunció una medida que calificó de “provisional”.: Los partidos restantes del Torneo Apertura 2006 se jugarían únicamente con miembros del club local y poseedores de boletos de temporada. La idea del extinto presidente de la AFA era acabar con la violencia en el fútbol.

El contexto de esta decisión mezcló los intereses políticos del entonces gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, con el bochorno en el que habían protagonizado las barras de Gimnasia, que, empujadas por el presidente Muñoz, presionaron tanto al plantel que Boca opuso que perdería.

El 10 de septiembre de 2006, Gimnasia derrotó a Boca con gol de Silva y el triunfo benefició a Estudiantes que peleaba con el Xeneize por el campeonato. Enfadado por el penalti a favor de su equipo, Muñoz pateó la puerta del vestuario del árbitro Giménez en el descanso.

El juego se suspendió y terminó dos meses después, pero a mitad del juego, la pandilla Lobo visitó a los jugadores para decirles a punta de pistola que regresaran. Boca finalmente revirtió el resultado y ganó 4 a 1, pero Estudiantes salió campeón en un desempate.

Ante esta situación, en 2006 el Grondona aceptó la propuesta planteada en 2004 por Raúl Gámez, dirigente histórico de Vélez: que los partidos de Primera División sólo se jugaran con aficionados locales. Inicialmente, la medida se aplicó al Ascenso, pero en 2013, tras la muerte de un hincha de Lanús, la medida se amplió a todas las categorías.

Los “infiltrados”, uno de los grandes problemas del fútbol argentino

Un claro ejemplo de los problemas que puede ocasionar la presencia de “intrusos” en las gradas de los estadios es el partido que disputaron Vélez y Talleres en el estadio José Amalfitani, por el duelo equivalente a la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores.

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Un grupo de intrusos disfrazados de socios locales desató disturbios e incidentes en las haciendas superiores del sur de los Amalfitani. Los peores incidentes sucedieron en el entretiempodespués de que los simpatizantes de Talleres publicitaran su presencia con canciones y fueran atacados por los prejuicios locales.

Sin embargo, esta no es la primera vez que ocurre un evento de esta naturaleza en el fútbol argentino y, sin embargo, los fanáticos continúan incumpliendo las reglas. Todos estos años ha habido disturbios en todas las categorías por la presencia de “invasores” a los que se oponen los simpatizantes locales. Muertos, heridos, detenidos… Todos los hechos que podrían haberse evitado.

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Por qué los fanáticos quieren “irse”.

“Creo que en algún momento todos los aficionados se fueron o quisieron ir a nuestro equipo visitante. ¿Es un peligro? Sí, pero la pasión te lleva a hacer cosas irracionales. Sabes que corres el riesgo de que te descubran, pero quieres que tu equipo mire”. Yo creo que el problema no es “irse”, es que hay gente que no respeta donde está. No es tu asiento. Mira el partido y vete a casa. El problema es provocar a los locales para que no vean el partido. , explicó Tomas Pites, quien asegura haber ido a su equipo más de una vez como un “infiltrado”.

Por su parte, Lucas Villafines Rodríguez compartió su experiencia: “En mi caso, lo ‘vivo’ todos los fines de semana, siendo hincha de Tigre y hincha de Morón, ya que estos dos clubes son amigos desde hace años, pues resulta que hay sectores de los estadios donde la afición te mira diferente (por su comprensible sentido de pertenencia y porque solo aceptan la camiseta de su club) pero siempre son respetuosos y no dicen nada porque hay otros sectores donde te reciben como si fueras fuera él mismo sería uno de ellos”.

“Sin embargo, cuando el aficionado viene de un club con el que hay enemistad, es diferente. Desde mi perspectiva como aficionado local, lo acepto siempre que tenga respeto por el lugar en el que está, quiero decir”. que no lo grites cuando tu equipo marca”, agregó Villafines.

“Para citar ejemplos de esto, tuve la experiencia en la final del 22/05/2022 de Tigre vs Boca, donde yo estaba en el público y a mi lado estaban dos hinchas de Boca que soltaron un grito de gol en el primer partido. de los tres. Mi reacción fue solo mirarlos como para señalar que no se ve bien lo que están haciendo. En mi caso no iría más allá de eso, pero lamentablemente si hubiera otras personas a tu lado, uno no sabe cómo puede terminar, ya sea con un pedido de dejarlos o con violencia. Por suerte no fue demasiado lejos ese día. Aunque preferí ir a otro sector del campo para la segunda parte porque no me sentía cómodo con su presencia”, agregó.

“En conclusión y de los dos lados (como infiltrado y como hincha local) es un gran riesgo infiltrarse en los estadios porque lamentablemente hoy puede terminar con un final trágico. Si eliges hacerlo, tienes que ir con eso”. el máximo respeto por el equipo local y comportarse con la mentalidad de que solo quieres acompañar a tu equipo y verlos, nada más”, dijo Villafines.

Por su parte, Matías Martínez, hincha de Boca, opinó: “Por un lado el no poder ver a mi equipo visitante me deja impotente porque el verdadero hincha quiere ir a animar a todos lados, pero por otro lado, yo Creo que la sociedad nos demuestra día tras día que estamos lejos de revivir el folclore del fútbol que tanto amamos, es decir con las dos hinchadas, porque parece que se ve al rival como un enemigo, y no debe ser así. “.

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