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El auge silencioso de las pistolas no letales turcas en Colombia

El viernes 28 de mayo de 2021, en medio de uno de los momentos más críticos de las protestas contra el gobierno de Iván Duque en Colombia, un ciudadano vestido todo de negro salió a enfrentar a un grupo de manifestantes en la colonia Ciudad Jardín. , en el sur de Cali. Le apuntó con un arma mientras varios miembros de la Policía Nacional con sus distintivos uniformes verde oliva caminaban a su alrededor y le hablaban como si fuera uno de ellos.

Un fotógrafo que hacía una transmisión en vivo capturó la escena y las imágenes se volvieron virales. Provocaron un acalorado debate sobre el uso de armas por parte de civiles en un país históricamente violento donde las tasas de homicidios están aumentando nuevamente después de una tendencia a la baja de una década. También polémica fue la aparente protección que le brindó la policía en medio de una protesta ciudadana, justo cuando la gente denunciaba ataques de violencia pública porque él estaba fallando en su trabajo de protegerlos.

Andrés Escobar durante una protesta en Ciudad Jardín en el sur de Cali.
Andrés Escobar durante una protesta en Ciudad Jardín en el sur de Cali.Imagen del video de Jahfrann

Con una barba desordenada y una camiseta musculosa, el hombre fue fácilmente identificado por un tatuaje en su hombro derecho y el nombre de su empresa de marketing digital impreso en la sudadera.

Unos días después ya completamente identificado y rayado En redes sociales, Andrés Escobar, como elemento de la parapolicía, grabó un video en el que pidió perdón por su accionar y explicó que lo que portaba no era un arma de fuego sino un arma deportiva.

“El camino no son las armas, no es una guerra civil”, dijo, mientras lamentaba las amenazas en su contra y justificaba su accionar con el temor que le inspiraba la protesta. como parte de tu mea culpa Frente a la cámara, sacó una pistola gris. “Es un arma no letal, es un arma traumática, lo llaman fogueo”, explicó mientras retiraba el surtidor y mostraba su munición.

Luego mostró un certificado de importación y la factura de compra, que describía el arma como una pistola de impacto modelo F92 con munición de 9 mm. Según el recibo, los había comprado en fecha desconocida en la tienda de Warriors Colombia en Cali.

Ambas marcas son turcas: la pistola Blow la fabrica la empresa Zira Silah San y la munición la fabrica Özkursan.

Andrés Escobar muestra el certificado de compra de su arma no letal en una imagen de video que publicó en las redes sociales.
Andrés Escobar muestra el certificado de compra de su arma no letal en una imagen de video que publicó en las redes sociales.RS

“Puedes ver claramente en el video que estoy tomando algunas fotos en el aire. No tenía intención de dañar a ninguna persona, no hubo heridos y mucho menos homicidio. Los vándalos redujeron la violencia pública. Los disparos debieron disuadirlos mientras avanzaban para quemar el CAI [estación policial] de Ciudad Jardín”, se justificó Escobar, explicando que defendía la propiedad privada y que ese día habían dañado comercios y paradas de transporte público. “Habrían tenido éxito si no hubiéramos estado allí para apoyarlos en el momento en que lo necesitaban. Mucha gente estaba filmando, pero estaban allí con el objetivo de cambiar la historia. Son expertos en torcer las cosas —añadió desafiante.

En el año que ha pasado desde su salto a la fama, Andrés Escobar sigue siendo el centro de atención de los medios. Fue imputado por los delitos de usurpación de cargo público, utilización de objetos peligrosos y amenazas tras presuntas intimidaciones al periodista que lo grabó, aunque no fue condenado. Asistió a un mitin de campaña de la senadora María Fernanda Cabal, miembro del Centro Democrático del presidente Duque y partidaria de legalizar los envíos de armas en el país. Empezó una recaudación de fondos pública llamada “Colombianos por la Legítima Defensa” a través de las redes para pagarle a su abogado y recaudó 13 millones de pesos (unos US$3.100). Se peleó con el candidato presidencial Gustavo Petro, quien lo llamó paramilitar. Y los congresistas opositores denominaron “Ley Andrés Escobar” a una ley de seguridad ciudadana del Gobierno Nacional que flexibilizó la legítima defensa y promovió la justicia por mano propia.

Su arma ha recibido menos atención.

El auge de las armas traumáticas

La pistola exhibida por Escobar es una de las miles que han ingresado a Colombia prácticamente sin regulación. Son armas que físicamente se parecen a las de fuego e incluso imitan sus movimientos y emiten ruidos similares, aunque disparan balas de goma en lugar de balas convencionales, pero lo hacen a distancias mucho más cortas y están fabricadas con materiales menos resistentes.

Durante la última década, el país ha visto un rápido aumento en las compras de pistolas no letales o traumáticas, tanto vacías como de aire, al punto que en 2014 ya representaban el 90% del total de armas importadas en el país, según un estudio, realizado en 2020 por los investigadores Jerónimo Castillo y Manuela Suárez de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), un think tank especializado en temas de seguridad y paz.

Colombia importó 8.200 armas de este tipo en 2010, frente a las 193.000 armas de 2019, incluidas 69.000 detonaciones de pólvora y 123.000 aéreas, según datos de transacciones comerciales que Castillo y Suárez recopilaron a partir de los registros del portal de comercio exterior LegisComex. Un solo año vio un pico asombroso: 666,206 pistolas no letales fueron importadas en 2012.

Eso significa que al menos 2,4 millones de estas armas ingresaron legalmente al país en una década, ayudado por el hecho de que no requerían una licencia de comercialización o venta hasta el año pasado, después del caso Escobar.

Esta falta de controles, además de su parecido con las armas de fuego, las hacía perfectas para el robo y otros delitos. Una hipótesis planteada por Castillo y Suárez es que estas pistolas no letales podrían usarse para crear armas llamadas “hechizas” (hechas a mano), gracias a adaptaciones que les permiten disparar balas convencionales en lugar de balas de fogueo. Su sospecha se sustenta en que el 43% de las armas incautadas en Colombia entre 2014 y 2016 (37.210 pistolas) son falsificaciones.

Finalmente, en noviembre de 2021, el Departamento de Defensa emitió un decreto que requiere que quienes posean pistolas traumáticas soliciten un permiso para usarlas o entregarlas a la industria militar (Indumil).

la conexión turca

En el período comprendido entre 2009 y 2020 -hasta antes de la regulación restrictiva- según estadísticas de LegisComex, los importadores de todas las armas de fogueo y el 31% de las fuerzas aéreas eran empresas y particulares. El 69% restante del Ejército del Aire fue comprado por la Policía Nacional.

Esta investigación que forma parte de El negocio de la represiónuna colaboración transfronteriza entre el Centro Latinoamericano de Investigaciones Periodísticas (CLIP) y otros 10 medios de comunicación del continente, logró obtener nuevos datos sobre esta importación masiva de armas no letales: una de cada cinco pistolas no letales en esos años vino de Turquía, incluido el que Andrés Escobar dice que protegió a la policía de los manifestantes violentos.

Estos números han aumentado significativamente en los últimos dos años: en 2020, tres de cada cinco de estas pistolas que ingresaron al país eran turcas. En 2021 fueron tres de cuatro.

Este dato surge de la verificación realizada por CLIP de las importaciones a Colombia correspondientes a 10 códigos aduaneros vinculados a “armas de aire comprimido” y “otras armas de explosión de pólvora” entre 2009 y 2021, registradas en el portal LegisComex.

Curiosamente, se trata de una mina de oro que ha pasado desapercibida para los diplomáticos colombianos que trabajan en la embajada de Colombia en Ankara desde que se inauguró en 2011.

“Nunca supe nada sobre este tipo de armas [no letales] y ni siquiera recuerdo que aparezcan en la balanza comercial”, dijo a esta asociación periodística Juan Alfredo Pinto, histórico dirigente sindical de Acopi y embajador durante el segundo gobierno de Juan Manuel Santos. “Es un número alto que no conocía, pero económicamente no es un volumen significativo en el balance. Eso lo convierte en un tema relevante desde el punto de vista de la seguridad, cuando no comercialmente”, coincide su antecesor Fernando Panesso, expresidente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) y primer embajador de Colombia en Ankara.

Pistolas de la marca turca Ekol ofrecidas por vendedores en Bogotá en 2020.
Pistolas de la marca turca Ekol ofrecidas por vendedores en Bogotá en 2020.acortar

Al analizar la base de datos de importaciones de armas cortas no letales, esta alianza periodística encontró 23 fabricantes de armas de Turquía que vendieron un total de 541.923 armas no letales a Colombia en esta década entre 2009 y 2021. Transacciones registradas en LegisComex por $20,6 millones (FOB) y $22,9 millones, que ya incluye seguro y CIF.

La empresa Voltran Silah Sanayi, cuya principal marca es Ekol, representa casi la mitad de las ventas de Turquía a Colombia durante este período, con 269.000 armas. Le siguen Zira Silah Sanayi (cuya marca es Blow) con 125.000, Atak Arms (cuya marca es Zoraki) con 43.000 y Retay Arms (cuya marca es Retay) con 36.000.

Los 10 principales importadores

El 94% de las pistolas no letales turcas traídas a Colombia en la última década se concentran en diez importadores, entre ellos seis empresas y cuatro particulares.

Al menos la mitad de ellos tienen vínculos con tiendas de artículos deportivos, y un número igual se encuentran en los sectores comerciales informales de Bogotá conocidos como San Andresitos, que alguna vez fueron los mayores distribuidores de artículos de contrabando. Hasta donde ha podido saber esta alianza periodística, ninguno de estos comerciantes ha sido investigado o sancionado por estas transacciones.

Estas cifras muestran que Colombia ha tardado en regular estas armas de fuego no letales, a pesar de que la policía las confisca regularmente en varias operaciones de lucha contra el crimen. Ahora ha salido a la luz que hubo un lucrativo comercio con Turquía, conectado con comerciantes de los Sanandresitos.

Pistolas turcas de las marcas Kuzey y Blow ofrecidas por concesionarios en Bogotá en 2020.
Pistolas turcas de las marcas Kuzey y Blow ofrecidas por concesionarios en Bogotá en 2020.acortar
El negocio de la represión

Una investigación transfronteriza colaborativa del Centro Latinoamericano de Investigaciones Periodísticas, El Clip en conjunto con Animal Político de México, Cerosetenta de Colombia, El Deber de Bolivia, Efecto Cocuyo de Venezuela, El País América, El Universo de Ecuador, Interferencia de Chile, No Fiction de Guatemala , Anfibia Magazine de Argentina, UOL de Brasil y Telemundo News de Estados Unidos.

Proyecto gráfico Fábrica Memetic de El Surti en Paraguay

Producción de Cine Documental JUT Media – Revista Legal El Veinte

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