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Alianza Lima | Las tres veces que disfruté y sufrí en el fútbol: memorias de “Balo” Sánchez León | Centro Iqueño | OPINIÓN | DEPORTE TOTAL

“Qué urgencia. Era un baile, una quiniela de fútbol en Argentina”.

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Hoy, en medio de una vorágine interminable de partidos de fútbol de todo tipo y calidad, de todas las ligas del mundo, hago una pausa momentánea en tres momentos que marcaron mi amor por el juego bonito. Recuerdos en blanco y negro. Sin repeticiones.

Mi primer recuerdo es el de una noche de diciembre de 1957, cuando tenía diez años, sentado junto a mi padre en la grada este del Estadio Nacional. Este lugar estaba completamente lejos. Nadie podía imaginarlo sentado allí sin chaqueta y corbata en un día laborable. Ni siquiera yo mismo lo reconocí. Se mostró relajado, amable y con curiosidad por ver a estos jugadores buscando un poco de pelota.

Fundado en 1935, Centro Iqueño ha sido un animador del torneo peruano durante el último siglo.  Su última participación en Segunda División fue en la década de los 90.
Fundado en 1935, Centro Iqueño ha sido un animador del torneo peruano durante el último siglo. Su última participación en Segunda División fue en la década de los 90.

Recuerdo el juego y los golpes que recibió mi club que Alianza de Limagolpeado por la osadía centro iqueno. Este centrocampista conocido como Los Albos, cuyo local estaba ubicado en la calle Monzón, tuvo la osadía de hacerse con el primer puesto ese año, superando a Alianza, Cristal y U. Tengo entendido que esa fue la única vez que fue maestro. Ahora pocos lo recuerdan porque ya no está. Quizás algunos iqueños que luego se unirían a Octavio Espinoza y ahora andan sin club están totalmente perdidos porque a pesar de su prosperidad, Ica no tiene equipo que los represente en primera división.

Creo recordar esa noche de primavera porque estaba cerca de mi padre y porque me atraía la idea de que un club pequeño venciera a uno grande, ya que la tabla de diez equipos estaba dividida entre los cinco grandes y los cinco pequeños. Era un torneo de Lima. No era como el campeonato actual, descentralizado, ruidoso y numeroso que buscaba una calidad escurridiza y una organización respetable y honesta.

En el campeonato profesional de 1957, el 6 de enero de 1958 vencieron a Universitario de Deportes 2-1 en un partido crucial, coronándose así campeones del fútbol peruano.
En el campeonato profesional de 1957, el 6 de enero de 1958 vencieron a Universitario de Deportes 2-1 en un partido crucial, coronándose así campeones del fútbol peruano.

Una segunda imagen que tengo grabada a fuego en la memoria es la del entrenador. Jaime de Almeida, el entrenador de Alianza que introdujo el esquema 4-2-4 y solía ver los partidos desde la boca del túnel, muy lejos de la cancha, vestía una casaca azul cabal. Nunca pudieron sacarlo de allí. O dar instrucciones tácticas. No podía tomar notas en su pequeña libreta ni programar cambios con su asistente porque no había posibilidad de cambio, ni para tres ni para cinco jugadores. Pero lo más importante es que hizo campeón a Alianza en dos años consecutivos en 1962 y 1963, anticipando y preparando la llegada de Didí a Cristal, para luego convertirse en técnico de la selección y con él lograr un boleto al Mundial de México 1970. Pero lo más importante, sobre todo para mí, fue poder presentarme con orgullo ante mis amigos de la U de cuarto y quinto grado y decirles que Alianza fue bicampeón. Después creciste, fuiste a la universidad, te enamoraste, hasta trabajaste, pero Almeyda, en la boca del túnel (que ya no existe), me acompaña como un secreto que penetra en la intimidad subterránea de los camerinos.

Jaime De Almeyda no solo ganó el bicampeonato 62-63 con Alianza Lima, también descubrió a Teófilo 'Nené' Cubillas.  El cazatalentos Rafael “Cholo” Castillo completa la terna.  FOTO: FB Teófilo Cubillas.
Jaime De Almeyda no solo ganó el bicampeonato 62-63 con Alianza Lima, también descubrió a Teófilo ‘Nené’ Cubillas. El cazatalentos Rafael “Cholo” Castillo completa la terna. FOTO: FB Teófilo Cubillas.

El tercer momento es Trágica muerte de cientos de personas en 1964 por la anulación de un gol de Kilo Lobatón durante el clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio. Era mi primer año fuera de la escuela, salí del estadio y entré en el ajetreo de la vida con un solo estallido de ira.

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